Dos personas pueden vivir lo mismo… y sentirlo de forma completamente distinta.
En el trabajo convivimos muchas personas, cada una con su historia, su momento y también con sus propias cargas, algunas visibles y otras que no se ven, y desde ahí interpretamos lo que ocurre, lo que hacen las demás personas y lo que creemos que significan sus palabras, por eso, ante una misma situación, no todas sentimos lo mismo ni reaccionamos igual, no porque una esté exagerando o la otra no le dé importancia, sino porque cada una está viviendo desde un lugar distinto, y eso es importante tenerlo en cuenta.
Hay momentos en los que una persona no está en disposición de ampliar la mirada, no porque no quiera, sino porque bastante tiene con sostener lo que está viviendo, y eso también merece respeto, porque no todas estamos en el mismo momento ni partimos del mismo lugar, y pretender que todo el mundo vea igual o al mismo ritmo puede hacer más daño que bien.
Abrir la mirada no puede ser una obligación ni una exigencia más, tiene que ser una posibilidad que llega cuando una está preparada para ello, y aun así, cuando ese momento llega, introducir una pequeña pausa entre lo que ocurre y lo que interpretamos puede marcar una diferencia, porque nos permite preguntarnos si hay algo más que no estamos viendo, si la otra persona puede estar viviendo desde otro lugar o si hay otra forma de entender lo que ha pasado.
Y eso no quita lo que cada una siente, no lo invalida ni lo minimiza, pero sí puede ayudarnos a relacionarnos desde un lugar un poco más amplio, más humano y, en muchos casos, más justo, porque al final, en el trabajo no solo compartimos tareas, compartimos espacios, tiempos y realidades muy distintas, y quizá cambiar la mirada no consiste en ver mejor ni en ver más rápido, sino en entender que cada persona mira desde donde puede en cada momento.
A veces no hace falta hacer grandes cambios, basta con introducir algo muy sencillo en el día a día, como parar un momento antes de reaccionar y preguntarte si lo que estás viendo es lo único que puede estar pasando o si puede haber algo más que todavía no estás teniendo en cuenta, porque no siempre reaccionamos ante lo que pasa, sino ante lo que interpretamos, y solo con eso, a veces, cambia toda la conversación.
¿Estoy intentando entender lo que pasa… o solo estoy intentando confirmar lo que ya creo?
Con gratitud,







