Cada vez aparecen más publicaciones intentando responder a la misma pregunta: ¿qué puede hacer una inteligencia artificial y qué no?
Hace unos días me encontré con una que afirmaba que la IA no puede escuchar, cuidar, enseñar, liderar, acompañar, generar confianza, crear relaciones o entender a las #personas.
Entiendo perfectamente la intención del mensaje. Lo que ya no tengo tan claro es que sea cierto…
La inteligencia artificial ya escucha, analiza, enseña y propone ideas. Cada día ayuda a millones de personas a aprender, resolver problemas o tomar decisiones. Negarlo no cambia la realidad.
Entonces, si puede hacer tantas cosas, ¿dónde está la diferencia?
Creo que la diferencia está en el motivo por el que las hacemos y en la #responsabilidad que asumimos cuando las hacemos.
Una persona no genera confianza únicamente porque conversa con alguien. La genera cuando su palabra coincide con sus actos, cuando mantiene un compromiso incluso cuando resulta incómodo y cuando responde de las consecuencias de sus decisiones.
Una persona no acompaña solo porque está presente. Acompaña cuando permanece, cuando comprende que no siempre hay una solución inmediata y, aun así, decide no marcharse.
Una persona no lidera únicamente porque dirige un equipo. Lidera cuando inspira con el ejemplo, cuando toma decisiones difíciles y cuando es capaz de reconocer un error antes de señalar el de los demás.
Mientras escribía estas líneas pensé que quizá alguien diría: «Eso lo habrá escrito con inteligencia artificial.» Y probablemente tenga parte de razón.
Sí, utilizo inteligencia artificial. Igual que utilizo un ordenador, un buscador de internet o un corrector ortográfico. Sería absurdo negarlo.
Lo que la IA no puede hacer por mí es decidir en qué creo, qué principios quiero defender o qué experiencias han construido mi forma de mirar la vida. No puede asumir la responsabilidad de lo que firmo, ni vivir las consecuencias de aquello que publico.
Cada palabra que comparto pasa antes por mi criterio. Si no me representa, no la publico. Si no estoy de acuerdo, la cambio. Y si no refleja mis valores, simplemente la descarto.
Por eso creo que, dentro de unos años, el debate ya no será quién utiliza inteligencia artificial. La utilizará prácticamente todo el mundo.
La verdadera diferencia estará en quién tiene algo propio que decir cuando la utiliza.
Porque la tecnología seguirá evolucionando, pero la #credibilidad seguirá construyéndose igual que siempre: con #coherencia, con #responsabilidad y con personas que hacen lo que dicen.
Con gratitud,
Natalia P.V.







