9 de enero de 2026
Durante mucho tiempo nos han dicho que había que especializarse, elegir un solo camino, centrarse y profundizar. Y no es una mala idea. Durante años tuvo sentido, en un mundo más estable y previsible, donde los problemas parecían venir separados y las soluciones podían aplicarse casi de forma mecánica.
Pero hoy la norma es otra. Hoy la norma es la incertidumbre.
La vida no viene por partes ni en compartimentos estancos. Los problemas no llegan aislados y las personas no somos una sola cosa.
Hace poco, leyendo «Te vas a morir y todavía no has empezado a vivir,» me encontré con una idea que me hizo parar y pensar. En uno de sus capítulos aparece una frase sencilla y, a la vez, muy potente: “Si solo tienes un martillo, todo te parecerá un clavo.”
Y no pude evitar pensar en cuántas veces intentamos resolverlo todo desde una única mirada, desde lo que conocemos bien, desde la herramienta que dominamos. Cuando hacemos eso, tendemos a simplificar lo que es complejo, a forzar soluciones y a intentar que todo encaje en el mismo molde, aunque no siempre sea el adecuado.
Hay personas que profundizan mucho en un área concreta y aportan rigor, conocimiento y precisión. Son necesarias, sin duda. Y hay otras personas que saben un poco de muchas cosas, que no se especializan en una sola y que, precisamente por eso, son capaces de ver el conjunto.
Son personas que conectan ideas, que relacionan personas, procesos, emociones y contextos, y que entienden que nada ocurre de forma aislada.
Durante mucho tiempo se nos ha hecho creer que esta forma de estar en el mundo era dispersión, falta de foco o no saber elegir. Y quizá no. Quizá sea otra manera de comprender la complejidad y otra forma de aportar valor en un mundo que cambia constantemente.
No se trata de elegir entre una mirada u otra, sino de entender que no todo se resuelve desde el mismo lugar, que a veces hace falta sumar perspectivas y ampliar la mirada.
Porque la vida, y los proyectos. no se sostienen con una sola respuesta ni con una sola herramienta.
Y te dejo una pregunta, como en otras ocasiones:
¿Desde qué herramienta estás mirando hoy tu realidad?
Con gratitud,







