A veces la suerte no da miedo cuando llega. Da miedo cuando parece que puede quedarse
Hay algo bastante curioso que pasa cuando una lleva mucho tiempo acostumbrándose a remar, a sostener proyectos como puede, a convivir con la incertidumbre o simplemente a no esperar demasiado de algunas cosas. Y es que, cuando de repente ocurre algo bonito, no siempre reaccionamos con alegría inmediata. A veces reaccionamos con prudencia, como si…

