Hay personas cuyo currículum resulta fácil de entender desde el primer vistazo. Una profesión concreta, una trayectoria bastante lineal, puestos similares entre sí y una sensación de continuidad que permite saber rápidamente dónde colocarlas. Y después existen otras personas cuyo recorrido parece mezclar demasiadas cosas a la vez.
Personas que han pasado por distintos trabajos, ambientes y realidades muy diferentes, que han tenido que adaptarse más veces de las que hubieran querido, aprender sobre la marcha, empezar de nuevo o desarrollar capacidades que rara vez aparecen reflejadas en un título o en una descripción profesional. Y curiosamente, muchas veces son precisamente esas trayectorias las que generan más dudas.
Porque vivimos bastante acostumbradas a entender a las personas desde categorías rápidas de identificar. Técnica. Creativa. Operaria. Administrativa. Emprendedora. Directiva. Como si una sola palabra pudiera resumir todo lo que una persona sabe hacer, todo lo que ha vivido o todo lo que ha aprendido a lo largo de los años. Sin embargo, hay experiencias que enseñan cosas que no siempre caben dentro de una casilla concreta.
Hay personas que saben adaptarse rápido porque han tenido que hacerlo muchas veces. Personas que entienden distintos ambientes porque los han vivido desde dentro. Personas que desarrollan una mirada más amplia precisamente porque su recorrido no ha sido cómodo, lineal ni previsible.
Y aun así, muchas veces terminan siendo percibidas como perfiles difíciles de definir. Demasiado versátiles para algunos entornos. Demasiado poco convencionales para otros. Demasiado amplias para una sola etiqueta.
Quizá por eso hay personas que pasan gran parte de su vida intentando explicar lo que pueden aportar, no porque no tengan capacidades, sino porque su experiencia no encaja fácilmente dentro de los modelos que solemos utilizar para ordenar el mundo laboral.
Porque no todas las trayectorias valiosas son fáciles de resumir. Algunas simplemente han sido construidas viviendo más de una realidad.
¿Cuántas personas capaces se quedan fuera por no encajar en una sola etiqueta?







