23 de febrero de 2026
Hay una pregunta que aparece con demasiada frecuencia en las entrevistas de trabajo y casi siempre va acompañada de un dedo señalando una fecha: “¿Qué pasó aquí?”. Se refiere a un espacio en blanco en el currículum, a unos meses o a un año que no encajan en la línea cronológica perfecta que el mercado espera ver. Como si cada pausa necesitara una explicación convincente, como si detenerse fuera algo sospechoso y no parte natural de la vida.
Pero la vida no sigue trayectorias rectas ni entiende de calendarios profesionales. A veces ese espacio coincide con una cama de hospital, con una casa que hubo que vaciar, con una persona que necesitaba ser cuidada más que cualquier puesto de trabajo. A veces coincide con el agotamiento, con una ruptura, con la necesidad urgente de parar para poder seguir. Sin embargo, hemos aprendido a justificar esos silencios, a rellenarlos con cursos improvisados o a maquillarlos para que no “queden mal”, como si vivir fuera un fallo en la planificación.
En la décima entrega de Currículum Borrado – Las pausas que no cuentan vuelvo sobre esta idea porque esos huecos que tanto incomodan no suelen estar vacíos; suelen estar llenos de responsabilidad, de aprendizaje y de decisiones difíciles que no siempre se pueden explicar en una entrevista de veinte minutos.
Esta serie nació precisamente para ampliar la mirada y cuestionar la forma en que medimos el valor profesional, recordando que detrás de cada línea de un currículum hay contexto, historia y dignidad.
Quizá el problema no esté en la pausa, sino en la forma en la que la leemos y en la prisa con la que evaluamos trayectorias que no conocemos.
¿Cómo miras tú los espacios en blanco en un currículum?







