El sábado pasado me regalé una mañana de pintura. A simple vista, fue una mañana entre pinceles, manchas y risas compartidas. Pero detrás de cada trazo había algo más: una conversación silenciosa entre lo que soy y lo que a veces no digo.
La pintura tiene eso. Te sienta frente a un lienzo y, sin pedir permiso, saca a la luz lo que llevas dentro. No se trata de hacerlo bien o mal, sino de permitirte ser. Cada color que eliges es una emoción que se asoma: el azul que calma, el rojo que arde, el amarillo que ilumina, el blanco que abraza los vacíos.
Mientras pintaba, me di cuenta de que el arte no busca resultados, sino presencia. Es una forma de escucharte sin palabras, de entenderte sin juicios. De permitirte fluir.
Y pensé en cómo, tantas veces, vamos por la vida intentando “pintar dentro de los bordes”, cuando en realidad lo más bonito ocurre cuando dejamos que el color se desborde.
Quizás eso sea también la vida: una paleta llena de tonos que se mezclan, se manchan y se reinventan. Un proceso de creación constante, donde cada error es textura y cada sombra, profundidad.
Ese día no solo pinté cuadros. Pinté una parte de mí que necesitaba salir. Y recordé que crear —ya sea con pinceles, palabras o acciones— siempre es una forma de sanar y compartir.
Cuando terminé, me quedé un rato mirando los colores. No buscaba entenderlos, solo escucharlos.
El azul me habló de calma y de la profundidad que hay en aceptar lo que fue.
El amarillo me recordó la luz que se enciende cuando confías.
El rojo me gritó vida, impulso, coraje.
Y el blanco, con su silencio, me invitó a hacer espacio para lo nuevo.
No eran solo colores. Eran partes de mí que se habían quedado quietas y, por fin, encontraron una forma de expresarse.
Pintar fue, sin quererlo, un acto de reconciliación.
Una manera de recordarme que sigo transformando, que sigo viva, y que todo —también las manchas— tiene un sentido.
Gracias a la escuela de Marga Artolaguirre por abrir ese espacio donde el arte se convierte en espejo, en refugio y en camino.
Con gratitud,
Natalia P.V.






